martes, abril 11, 2006

Ciudadanos del mundo

Leo en una obra clásica sobre pensamiento político que “la muerte de Pericles y la guerra del Peloponeso marcan el momento en que los hombres de pensamiento y los de acción emprenden diferentes senderos, destinados a divergir cada vez más hasta que el sabio estoico dejó de ser ciudadano de su propio país y se convirtió en ciudadano del universo”.

Después de mucho estudiar la actitud estoica, y de vivirla durante parte de mi vida (¿quién, de manera consciente o inconsciente, no ha sido estoico alguna vez?), siempre he pensado que es propia de cobardes. Un estoico no es sino quien huye del mundo para huir de sus emociones y guardar, de este modo, tranquilidad interior. Un estoico es alguien sólo comprometido con su propia paz interior.

Desde este punto de vista, se entiende muy bien que en los momentos críticos de la historia del pueblo griego, cuando la razón y la experiencia hacían crisis, los estoicos dijeran: “Yo me borro”. Parece lo lógico. Pero la conclusión que se sigue de esto es algo que jamás había pensado antes: muchos de los que hoy en día aseguran estar muy comprometido con la vida y la paz en el mundo dicen ser “ciudadanos del mundo”. ¿Son ellos, entonces, unos cobardes? Supongo que depende.

Si ser “ciudadano del mundo” significa renunciar a todas las banderas, entendidas éstas como causas que ponen nuestra vida en juego, entonces ser ciudadano del mundo es ser un cobarde. Es criticar desde la barrera, hablar sin bajar al ruedo y decir palabras bonitas que hacen llorar a quienes permanecen, espectadores del mundo, sentados en sus localidades. Desgraciadamente, hay mucho “ciudadano del mundo” en este sentido, cuya neutralidad ideológica no es sino cobardía moral e incapacidad para el compromiso.

Si ser “ciudadano del mundo” significa portar en el campo de batalla la bandera de cada oprimido y tratar a cualquier persona con el respeto y la dignidad con que trataríamos a un hermano, sin duda hablamos de un valiente. Es esa precisamente la propuesta cristiana que ejemplificó -por introducir un ejemplo conocido y cercano- Madre Teresa de Calcuta. Por ver a “un hermano en Cristo” en cada leproso que encontraba, trató a cada apestado como si fuera de la familia -ya quisieran ese amor dentro de muchas familias-. Desgraciadamente, no se habla casi nunca de “ciudadanos del mundo” en este sentido. Sólo, quizá, de “locos” cristianos.

“Ciudadano del mundo”, otra expresión ganada por la causa de la neutralidad, de los tibios de espíritu, de los sensibles corazones sin coraje, de los que no están dispuestos a tener más patria que ellos mismos, no sea que les toque morir por ella.

sábado, enero 07, 2006

Admiración activa en Ionesco

"Percibo el mundo en su nivel más elemental: veo, lo veo, miro cómo he llegado hasta aquí. No nos damos cuenta de que todo existe, porque la mayoría de las veces estamos haciendo algo, estamos siempre ocupados y no hacemos caso. Yo, sin embargo, miro: estoy en el tiempo impresionado, o más que impresionado, sorprendido. Un hecho extraño, todo es extraño. Sobre mis rodillas están mis gafas. Un libro. Un hecho nuevo: mis gafas se caen, alguien las recoge. A mi derecha hay realmente una puerta, una puerta, una carpeta, una maleta.

No somos conscientes de lo que existe [...]

Sí, basta mirar para que algo suceda. Siento el ruido del camión de los bomberos. Y luego basta. ¡Qué extraño! Esta es la prueba de que algo sucede cuando tomamos la iniciativa de pararnos a mirar. Los seres, los objetos, cuentan una historia. Todo esto podría continuar hasta el infinito. Veo, ciertamente, veo. Lo acabo de decir: no hay que hacer otra cosa más que mirar. Constatar la existencia de una cosa que me llenaba de alegría durante mi infancia. Pero ahora, este hábito trato de cancelarlo. En mi vida, en lugar de detenerme, he escrito muchos libros y muchas obras de teatro. Y sin embargo cuando nos detenemos un instante, nos daos cuenta de que las cosas se mueven por sí mismas". Ionesco.

Genial el texto de Ionesco. Muy útil para explicar esa necesidad de "admiración activa" por parte del auténtico espíritu libre. Muy interesante además para recordarnos que el misterio del ser late en todo lo existente. Finalmente, una posibilidad para preguntarnos por realidades mucho más misteriosas que los "objetos", como la libertad. Si a nosotros a veces una actualidad falseada nos impide disfrutar de la contemplación de los objetos, a veces a Ionesco, Umbral y cía. la maravilla de la materia les nubla la inteligencia para otra maravilla más sutil y poderosa: la del espíritu. Ya se lamentaba Heidegger: desvelar una parte de la realidad supone el riesgo de velar otra.

viernes, enero 06, 2006

Feliz Roscón de Reyes

He aquí el roscón de Reyes, tradición de un gran banquete
en el cual hay dos sorpresas para los que tengan suerte.
En él hay, muy bien ocultas, un haba y una figura;
el que lo vaya a cortar, hágalo sin travesura. Quien
en la boca se encuentre una cosa un tanto dura,
a lo peor es el haba o a lo mejor la figura.
Si es el haba lo encontrado este postre
pagarás, mas si ello es la figura,
coronado Rey serás.

jueves, enero 05, 2006

El filósofo y el poeta

"Yo no soy el filósofo.
El filósofo dice: Pienso… luego existo.
Yo digo: Lloro, grito, aúllo, blasfemo… luego existo.
Creo que la Filosofía arranca del primer juicio. La Poesía, del primer lamento. No sé cuál fue la palabra primera que dijo el primer filósofo del mundo. La que dijo el primer poeta fue: ¡Ay!"
León Felipe, Ganarás la luz, Cátedra, Madrid, 1999.

Así presenta León Felipe la insalvable diferencia entre el filósofo y el poeta. Pero León Felipe ignora que la filosofía del “cogito”, la filosofía del “pienso luego existo”, no es la filosofía primera, sino la moderna. Son Descartes y sus hijos intelectuales los que del siglo XVII al XIX reducen la filosofía al pensar.

La filosofía, en sus orígenes y hasta la cumbre de la Edad Media, era una filosofía impregnada de la maravilla, es decir, impregnada de la rica, ambigua, sugerente expresión de lo real. Ya Pitágoras se definía como amante de un saber superior, mágico, inalcanzable. Aristóteles sostenía que los filósofos y los poetas tienen en común el expresar lo misterioso. Tomás de Aquino recogió sus palabras y sostuvo que filósofos y poetas tenían en común que ambos han de habérselo con lo maravilloso (con lo real). Sólo una parte de la filosofía moderna olvidó aquello y redujo la filosofía de la sugerente ciencia de la realidad a la claustrofóbica ciencia de las ideas.

León Felipe, ¿no sabes cuál fue la palabra primera que dijo el primer filósofo? Pues si la primera palabra pronunciada por un poeta nació del dolor y fue “¡Ay!”, la primera exclamación del filósofo nació de la admiración ante la realidad y fue “¡Guau!”. Así imagino yo a Tales de Mileto, frente al hermoso Mediterráneo, admirado ante el misterio de un mundo en el que, al mismo tiempo, todo cambia y todo permanece.
"¡Guau!"

Declaración de principios

Los padres de este blog amamos la diversidad. Creemos que en ella reside la riqueza de este mundo, la oportunidad de crecer, de mejorar, de enriquecernos mutuamente, de expresar cada vez con mayor plenitud el corazón de dioses y hombres, cielo y tierra.

Los padres de este blog amamos la unidad profunda de todo lo real. Creemos que lo común, lo que nos une, es lo único que hace posible el diálogo entre personas, culturas, épocas y demás expresiones de hombres y dioses, cielo y tierra.

Por eso, como los padres que originaron la universidad, nuestra Alma Mater, creemos en la unidad de la diversidad. E plutibus unum.

Así, nuestro empeño profundo con este proyecto interdisciplinar, intecultural e interactivo es descubrir las riquezas de las diferencias y su patrimonio común, superando todas las gritas, salvo la única insalvable: la del desmaravillador, quien no está dispuesto a dejarse admirar por la profunidad de lo real.

Por esto, luchamos con Mario Benedetti contra las GRIETAS.